Viajando por Europa
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Cómo planear un viaje por Europa por tu cuenta: la guía que nadie te da antes de salir

Para muchos latinos, viajar por Europa es uno de esos sueños que uno lleva años guardando.

Y cuando al fin se cumple, cuando subes a ese avión y sabes que en unas horas estarás pisando el continente europeo, la sensación es difícil de describir. Algo entre el guau y el ¿esto de verdad está pasando?

Hay quienes van a visitar familia o amigos y de paso conocen un par de ciudades. Está perfecto.

Pero hay quienes convierten ese viaje en una aventura de verdad: muchos países, muchas culturas, idiomas distintos, gastronomías que no conocías, ciudades que solo habías visto en fotos.

Europa da para todo eso y mucho más.

Este artículo va precisamente de eso: de hacer ese viaje por tu cuenta. Planificarlo, organizarlo, ejecutarlo. Sin agencia, sin que nadie te lleve de la mano. Porque también existe esa opción, claro.

Hay agencias que te montan un recorrido por cuatro o cinco países en dos semanas, todo incluido, sin que tengas que pensar en nada: ni cómo llegas, ni dónde comes, ni cuánto vale la entrada al museo. Es un ahorro de tiempo enorme y, para lo que ofrecen, tampoco suelen ser tan caros.

Pero si prefieres hacerlo a tu manera, elegir tus tiempos, moverte con libertad y ahorrarte el intermediario, esto es para ti.

Eso sí, que quede claro desde el principio: hacerlo solo requiere inversión de tiempo y de energía. Mucha investigación, muchas comparaciones, muchas decisiones. No es complicado, pero tampoco es rápido. Así que mejor saberlo antes de empezar.

Yo te voy a contar cómo lo hice para el viaje que planeé este invierno de 2026: mi madre, mi prima y yo, 35 días recorriendo nueve países, empezando en Francia y terminando en España.

En otros artículos, que publicaré en dianagarces.com te contaré con detalle cada lugar que visitamos, los alojamientos, las comidas y todo lo demás.

Aquí va el informe general: cómo se planea un viaje así desde cero.

Paso 1: Tiempo, presupuesto y elección de países

Lo primero no es elegir a dónde vas. Lo primero es saber cuánto tiempo tienes y con cuánto presupuesto cuentas. Esas dos variables lo determinan todo lo demás.

Con el tiempo y el presupuesto claros, puedes empezar a elegir destinos.

Europa tiene tantos lugares que quisieras visitar que la lista se puede hacer interminable, especialmente si es tu primer viaje por el continente.

Por eso es importante ser realista: aunque Europa es relativamente pequeño comparado con otros continentes, las distancias siguen siendo distancias que llevan kilómetros y el tiempo es limitado.

Mi recomendación si es tu primer viaje: España, Francia e Italia son una ruta sólida y con mucho por ver.

Si quieres añadir más países, puedes meter Austria, Alemania o Bélgica dependiendo de hacia dónde orientes la ruta.

Y si tienes más tiempo, puedes seguir subiendo hacia el norte o explorar Europa del Este.

Nosotras llegamos hasta nueve países en 35 días y fue una experiencia intensa pero maravillosa.

Una vez tienes claro qué países quieres visitar, defines la ruta: en qué orden tiene sentido recorrerlos para no estar dando saltos innecesarios, y qué medio de transporte vas a usar para moverte entre ellos.

Paso 2: Cómo moverte entre países

En Europa tienes tres opciones principales para moverte entre ciudades y países: avión, tren o bus.

Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y la elección depende principalmente de tu presupuesto y de cuánto tiempo tienes.

El avión es rápido y, dentro de Europa, más económico de lo que mucha gente cree. Hay muchas aerolíneas de bajo coste con rutas que cubren prácticamente todo el continente.

El problema no es el precio sino la logística: los aeropuertos suelen quedar lejos de los centros de las ciudades, hay que llegar con antelación, los tiempos de espera se suman… Si llegas a las 11 de la noche a un aeropuerto que queda a 40 minutos del centro, la cosa se complica.

Para trayectos puntuales o si tienes presupuesto holgado, puede ser buena opción. Pero para un viaje de varios países seguidos y con un presupuesto reducido, puede volverse engorroso.

El tren es una maravilla como experiencia de viaje. Seguro, cómodo, puntual en general, y hay trenes nocturnos con camas que te ahorran una noche de hotel.

El problema es que no siempre hay conexión directa entre dos ciudades: a veces tienes que hacer transbordos, cambiar de empresa, revisar muy bien los horarios.

Y aunque hay trenes de bajo coste, en casi todas las ciudades de Europa, en general el tren sale más caro que el bus.

Si tienes presupuesto y te atrae la experiencia, merece la pena en algunos trayectos. Pero para un viaje largo por muchos países, los costes se pueden disparar.

El bus es la opción más económica con diferencia. Hay empresas que cubren toda Europa con precios que pueden ir desde los 5 euros hasta los 20 o 30 euros por trayecto, incluso atravesando países grandes como Francia o Alemania.

Sí, son más horas. Sí, puede ser menos cómodo que el tren. Pero si viajas con presupuesto ajustado, la diferencia de precio es tan grande que compensa.

Para nuestro viaje elegimos el bus, con la empresa Flixbus, que al comparar con otras opciones como BlaBlaCar Bus o el tren resultó ser la más económica para nuestra ruta.

La experiencia general fue buena, aunque hay cosas que conviene saber antes de subirse en un bus de Flixbus:

  • No hay oficinas físicas. Todo se gestiona a través de la aplicación móvil. Si hay un retraso o un problema, no vas a encontrar a nadie en la parada a quien preguntar.

    La app suele estar actualizada, pero hay que estar pendiente. Nuestro primer trayecto, de Madrid a Montpellier, salió con media hora de retraso y ese rato de incertidumbre sin información puede poner nerviosa a cualquier persona.
  • Los buses nocturnos son un recurso fantástico. Viajar de noche te ahorra una noche de hotel.

    En este viaje me ahorré cinco noches así. Si puedes dormir en movimiento, es una ventaja enorme. Si sabes que no vas a pegar ojo, valora si te compensa o si prefieres pagar el alojamiento y llegar descansada.
  • Elige bien el asiento. Los asientos del medio de la última fila son los menos recomendables en un trayecto largo. Si viajas acompañada y os toca separadas o en mal sitio, a veces vale la pena pagar el pequeño extra por cambiar.

    En trayectos cortos no importa tanto, pero en uno nocturno de varias horas, un buen asiento marca la diferencia.
  • Atención en las paradas. Los conductores anuncian los descansos con un tiempo estimado, pero a veces el bus sale antes.

    Si te bajas, lleva siempre contigo los objetos importantes: pasaporte, dinero, ordenador, cámara. Porque resulta que lo que va en la bodega se va, si el bus arranca sin ti.

Paso 3: Dónde alojarte

El alojamiento en Europa es variado y para todos los presupuestos. La clave está en comparar y en hacerlo con tiempo.

Las plataformas que yo uso son principalmente Booking y Airbnb. Para este viaje, Booking fue mi opción principal en casi todos los destinos.

Solo en una ciudad elegí Airbnb porque al comparar me salió más barato que cualquier opción en Booking. Eso resume bien el consejo: no te cases con una sola plataforma, compara siempre.

También revisé otras plataformas como Dreams para algunos destinos. Lo que mejor precio te dé con las comodidades que necesitas, esa es tu opción.

Antes de reservar, ten claras estas preguntas:

  • ¿Cuántas personas somos y qué privacidad necesitamos?
  • ¿Preferimos habitación privada, apartamento completo o no nos importa compartir?
  • ¿Cuánto estamos dispuestas a caminar desde el alojamiento hasta el centro o lugares turísticos o estaciones de transporte?

En este viaje usamos de todo: hotel, hostal y apartamentos completos.

Cada opción tiene su momento. Los hostales son perfectos para noches de paso o cuando el presupuesto aprieta o incluso para ciertos lugares.

Los apartamentos dan más libertad y suelen salir más económicos si son varias personas en el grupo. Los hoteles dan comodidad y servicio cuando lo necesitas.

Una cosa que hago siempre y que puede ayudarte: dejo reseña en la plataforma de cada alojamiento donde me quedo, comentando qué me gustó, qué no, si estaba cerca del transporte, si había que caminar mucho al centro, si se podía llegar andando a los sitios turísticos.

En cada artículo de ciudad que vaya montando, te dejaré esas referencias para que puedas usarlas como punto de partida a la hora de elegir dónde quedarte.

Eso es todo lo que necesitas para empezar a montar tu viaje.

Tiempo, presupuesto, destinos, transporte y alojamiento. Con esas cinco piezas sobre la mesa, el resto es ir tomando decisiones.

Y si te da vértigo hacerlo solo, recuerda: también está la agencia. No hay una opción mejor que otra, hay la que funciona para ti.

Lo que sí te digo es esto: si te lo puedes permitir, un viaje por Europa es un regalo que no olvidarás en tu vida. Nosotras tardamos 35 días en recorrer nueve países y todavía estamos procesando todo lo que vivimos.

En los siguientes artículos te cuento, ciudad por ciudad, lo que vimos, lo que comimos, lo que costó y lo que repetiría sin dudarlo. Recuerda que lo compartiré en dianagarces.com.

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